viernes, 13 de marzo de 2015

Por qué el feminismo me hizo anticolonialista e independentista.


No se puede despatriarcalizar sin descolonizar (y viceversa)

Leo de casualidad una frase de Monedero sobre Catalunya: “El sueño de empezar de nuevo puede parecer una solución adecuada pero luego no es real, porque llevamos cinco siglos de aventura en común”. Y pienso automáticamente en el mítico graffitti de las Mujeres Creando: “No se puede descolonizar sin despatriarcalizar”. Ni viceversa, pienso yo. Acto seguido, se me viene a la cabeza una de mis últimas charlas con una abuela, sobre su marido maltratador: “¡es que ya llevamos casados tantos años, mija!”- me dice en tono de resignación. ¿Empezar de nuevo a estas alturas? ¿Romper lo que ya está hecho desde hace tantos años? ¿Por qué? ¿Con qué fin? 


A mi modo de ver el patriarcado tiene tres raíces fundamentales: la división del trabajo, la propiedad privada de las personas y la diferencia de valor y poder atribuida a hombres y mujeres (en todos los sentidos: político, cultural, etc.). Y para justificarse recurre a argumentos relacionados con la biología (cuestiones de “superioridad biológica”), o bien la tradición y historia. Tal es el caso de las frases de Monedero y la Abuela, ambas utilizan como justificación la historia para que todo siga como está: “es que siempre ha sido así”. ¡Curioso asunto! Porque si aplicáramos esa frase a todas las cosas, nada cambiaría en este mundo… viviríamos en un status quo absoluto: político, económico y social. 

Pero todo tiene su FINAL (¡nada dura para siempre! ya lo dijo Héctor Lavoe).

Total, que con el tiempo y mi activismo feminista empecé a darle vueltas a la idea de que las relaciones patriarcales son parecidas a las relaciones colonialistas (y viceversa), solo que en vez de entre hombres y mujeres, ocurre entre países.


·                     División del trabajo: Sobre qué tareas o actividades pueden desarrollar oprimidxs y opresores; qué funciones cumplen.  
 Como todxs sabemos, la diferencia de género en el sistema patriarcal implica una división sexual del trabajo, la cual tiene como consecuencia una explotación y esclavización* de las mujeres, las cuales quedan como seres reproductores, criadoras y cuidadoras de seres humanos (la futura mano de obra para el capital). Por su parte, las tierras ocupadas/colonizadas son expoliadas de sus riquezas/recursos en beneficio del Estado invasor/opresor, y su trabajo se reduce a proporcionar (generalmente) materia prima o, en su defecto, mano de obra barata o esclava. Son ambas (mujeres y Naciones/Estados oprimidos**) seres que viven para otro que se beneficia del fruto de su trabajo.


·                     Valor y Poder: Quien detenta el poder define/construye la realidad y establece las normas. La voz del opresor es más válida que la de lxs oprimidxs.
Son miles las limitaciones identitarias impuestas a las mujeres por la ideología patriarcal, y me considero incapaz de hacer una lista. Pero las principales limitaciones –a mi modo de ver- están relacionadas con las opciones de realización personal y sexual, ya que el mandato del rol de género femenino en la sociedad machista sólo nos habla de realización a través de la maternidad y la pareja/amor heterosexual, es decir, a través del encadenamiento a nuestros posibles opresores o a un rol opresivo que limita todas las demás opciones de ser y de vivir como mujeres. Lo mismo ocurre en las tierras ocupadas, donde las identidades propias de los lugares/lugareñxs son reprimidas, y sólo se considera correcto corresponder a la identidad otorgada por el opresor (religión, idioma, etc., es decir, colonización lingüística y cultural). En cualquiera de los dos casos hablamos de que la propia identidad de lxs oprimidxs viene definida por la ideología opresora, por el opresor. ¿Y qué reclamamos siempre desde los feminismos? El derecho a elegir nuestras propias identidades, a definirnos nosotras mismas, a elegir nuestro destino. ¿Y qué sino elegir su identidad y su destino es lo que están pidiendo Palestina, el Sahara, el pueblo Kurdo…?

Lo más importante quizás sea el detalle de que cada vez que una oprimida quiere liberarse de una relación machista, su opresor ejerce una violencia brutal sobre ella como un último intento de mantenerla a su lado (ya que no la convence por las buenas, pues aplica la fuerza para retenerla por las malas). Cada vez que una nación quiere independizarse de su Estado opresor, y elegir su camino, ocurre exactamente lo mismo (véase por ejemplo Plan Cóndor en Latinoamérica).

·                     Propiedad Privada: ¿Qué es de quién?
El tema de la propiedad privada quizás sea el más fácil de relacionar. Un hombre cree que la mujer es suya. Un Estado invasor** dice que tal tierra le pertenece, que es “el país” que él dice que es (y punto pelota, da igual lo que ese pueblo diga ser o quiera ser). 

Los hombres “conquistan” mujeres. Los Estados opresores conquistan, invaden y colonizan las tierras ajenas.


¡Qué perverso! ¿verdad?


Cuando asumí todo esto en mi vida, cuando visibilicé el esquema y las redes del sistema patriarcal, cuando supe identificar cómo se manifiestan sus relaciones opresivas fui capaz de verlo todo clarísimo. Y el feminismo, poco a poco, me llevó al independentismo: España es el macho patriarcal que somete a las Islas Canarias. Las conquistó hace más de 500 años, les ha impuesto colonialismo cultural y lingüístico, les niega su identidad propia, se burla de la gente del lugar, las tuvo sometidas durante años a proporcionarle materia prima, hoy turismo y en el futuro se había propuesto que fuera el petróleo (menos mal que les salió mal). Todo esto sin importar lo que las propias Islas quieren y necesitan, limitándoles otras posibilidades de ser y de vivir, prohibiéndoles elegir su destino.

Así que: ¿Empezar de nuevo a estas alturas? ¿Romper lo que ya está hecho desde hace tantos años? ¿Por qué? ¿Con qué fin?...

Respuesta simple: Libertad, abuela, ¡LIBERTAD!


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* Supongo que no debería aclararlo, pero lo aclaro por las dudas: hablamos de esclavitud porque es trabajo gratuito e involuntario. Involuntario porque la obediencia a estos roles es por ideología patriarcal impuesta, es decir, adquirida en los procesos de socialización. Una ideología que nos dice cuál es el papel de las mujeres en nuestras sociedades y nos pone bajo amenaza si pensamos en desobedecerla.
**Aclaro que existen ambos, naciones oprimidas bajo un Estado opresor y Estados independientes oprimidos por otro Estado (como por ejemplo el clásico binomio Norte-Sur).


2 comentarios:

  1. Me parece una muy buena reflexión, y es que las opresiones (patriarcal o nacional) tienen mucho en común. Una pequeña observación: supongo, aunque no lo menciones, que también serás anticapitalista (superar la opresión o esclavitud de clase). Es el Capitalismo quién sigue manteniendo las otras dos

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    1. Por supuesto. Sin ninguna duda el anticapitalismo tiene mucho que ver en esto, aunque no lo haya incluido explícitamente.

      Sin embargo, creo que lo dejo caer cuando hago referencias al Plan Cóndor, que fue un plan imperialista de EEUU para imponer dictaduras en toda Latinoamérica contra los procesos revolucionarios que allí se estaban dando... y también al hacer una crítica de la propiedad privada, aunque sea entre personas o naciones ;)

      gracias por leer y comentar. saludos!

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