viernes, 24 de octubre de 2014

Libres

PATRIA

Se puede amar en la distancia
siendo las distancias cortas, o enormemente largas
no, no es necesario poseer para querer
todo lo de disney es un fake
no, no es necesario el tacto para amar
ni viceversa, estoy aquí, estoy allá
envuelta en alas de libertad
ni el cuerpo ni la mente dejes encadenar
es posible la existencia en dos partes
es posible la vivencia en tres lugares
el corazón suficientemente grande
abarca diez tierras, mil amores, 

dos mares.

PASIÓN

Mala suerte al que intente definir el amor
establecer jerarquías, límites de la pasión
defender fidelidad, defender el dolor
sacrificio, eternidad, reducir todo a dos
yo quiero sentir la caricia en el cuello
quiero disfrutar del sudor de los cuerpos
de las voces que practican sexo
fluir con el eros en el placer de lo diverso
sin peros, la rabia va del quiero al puedo
rompiendo fronteras, pensamientos rectos
revolución en la cama y en el pecho
bailando al compás de las cadenas
rompiendo.

PLATÓN

Me encanta irregular y loco el trazo
analizar por qué está vacío el vaso
mirar a través de esos lindos ojazos
lo que la autoridad me prohíbe a porrazos
vivir en lo imposible, nunca en el fracaso
por eso la utopía siempre está en mis brazos
me enredo en su ombligo y más abajo
porque lo establecido da, realmente, asco
y guardaré mis miedos en un frasco
para que con platón se hagan mil pedazos
y juntas con sus restos nos haremos
un faso.

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M. Piñeyro

domingo, 19 de octubre de 2014

La lacra del purismo idealista en los movimientos sociales

Cuando eres adolescente y descubres a Marx se te hincha el pecho satisfecho de rebeldía: leer a Marx es una acción revolucionaria en esta sociedad capitalista. Y a veces ese sentimiento termina en idolatría. Sin embargo, con el tiempo y -sobre todo- con la militancia política, acabas descubriendo tres cosas importantes: 1) la obra de Marx no es una biblia; 2) a Marx no le hubiera gustado que lo fuera; y última y más importante 3) Marx marcó un antes y un después en teoría política por ser el autor que nos hizo bajar a tierra (literalmente hablando). 

Cuando en las Tesis sobre Feuerbach Marx sentencia "los filósofos se han encargado de interpretar de distintos modos la realidad, de lo que se trata es de transformarla", no sólo apunta al fin que él puede considerar que tenga la filosofía como disciplina, sino que hace referencia a la forma misma de hacer filosofía (teoría): hacer filosofía desde la terrenalidad. 

Así, el carácter materialista nos aleja del idealismo que imperaba hasta entonces. 

El idealismo (esa corriente  de pensamiento que podemos decir empezó con Platón y su teoría del mundo de las ideas, y que ha derivado en numerosas corrientes poco "terrenales") mantiene que las ideas son algo independiente a la realidad, mientras que el materialismo afirma que las ideas son consecuencia de la experiencia. ¿Por qué es importante esto? Esto es importante porque marca una diferencia fundamental de cara a la transformación del mundo: la meta no es inventar unas ideas muy guapas y luego intentar que la realidad se adapte a ellas; la meta es describir y analizar la realidad existente para poder transformarla; la primer corriente escribe desde el anhelo, la segunda desde la posibilidad.

Así también, están las organizaciones políticas que trazan sus actividades y acciones desde un análisis de la realidad y barajando las posibilidades de transformación actuales, teorizando desde la contextualización; y están las organizaciones que tienen un ideal/ideario firme e inamovible, y todo aquello que no se adapte a él, lo rechazan o lo dejan fuera de lo que es considerado por ellos como """revolucionario""". A estos últimos es a los que llamo PURISTAS: o sea hace como yo creo que debe ser (adaptándose a mi idea platónica de verdad, justicia y revolución) o no lucharé junto a ti. O aún peor: te boicotearé hasta morir. 


Un ejemplo cercano

Este sábado 18 de octubre, numerosas organizaciones políticas y sociales convocaron en Canarias una manifestación en contra de las Prospecciones Petrolíferas que el Ministro Soria y RePPsol han planeado para las islas. El descontento popular respecto a esto ha llevado la población a organizarse y responder, exigiendo tener voz y voto, es decir, soberanía. Por ello desde el principio se ha pedido un referéndum. ¿Qué ha pasado? Que como siempre hay algún político o partido de turno que se apunta el tanto, y el referéndum no es lo radical que esperábamos, ni la movilización tan "pura" como nos hubiera gustado.  En este caso, Coalición Canaria (partido de derechas con un amplio currículum antiecologista) se está intentando apuntar el tanto de lo conseguido por la movilización popular y pretendiendo conseguir votos, con un discurso facilón, edulcorado y oportunista.

Todo esto hay que tenerlo en cuenta, cierto (siempre pasa).

Sin embargo, la nota la ha dado el Partido Comunista del Pueblo Canario (PCPC), con una respuesta incomprensible, que me ha dejado completamente perpleja: no se les ha ocurrido otra cosa que llamar a la desmovilización y a no votar el referéndum por considerar que la pregunta no se adapta a lo que esperábamos, y que ese referéndum no es más que una "cuestión burguesa" (dedicándose, en la manifestación, a repartir panfletos en contra de votar en el referéndum del 23N).

No voy a entrar en debates como que el PCPC dice que el referéndum que pedimos es burgués, pero por otro lado es un partido electoralista que participa de todas las demás elecciones del Estado español. Simplemente dejaré aquí al final dos tesis más de Marx y concluiré con un 

- HARTA Y MÁS QUE HARTA de que numerosas personas, partidos y organizaciones seamos incapaces de poner los pies sobre la tierra, de bajarnos de la nube platónica de la idea utópico-revolucionaria y de ponernos codo a codo a  luchar con las movilizaciones populares (aún no siendo éstas lo que todxs queremos o esperamos que sean). 

- HARTA Y MÁS QUE HARTA de que se siga difundiendo la idea de "la revolución para el pueblo sin el pueblo", como si el pueblo no fuera capaz de liberarse, o como si el pueblo fuera estúpido (la experiencia de ser una persona oprimida genera la propia idea de opresión y la conciencia de la misma). 

- HARTA Y MÁS QUE HARTA de que se rechace sistemáticamente todo lo que no cabe en ese cuadradito ideológico que sostemos más como identidad que como trinchera, prohibiendo que se filtren modificaciones de cara a la verdadera praxis revolucionaria.

El 23 de noviembre VOTAMOS NO AL PETRÓLEO EN CANARIAS. No porque sea el referéndum perfecto. No porque estemos cambiando por completo el mundo o todo lo que queremos. No porque vaya a llegar por fin el tan soñado socialismo. Votamos HOY esto porque no queremos petroleras aquí y queremos gritarlo hasta el triunfo. Votamos HOY porque queremos decidir sobre nuestra tierra y nuestros recursos. Votamos HOY ESTO porque el referéndum es fruto de la lucha de un pueblo... ¿Y qué quieren que les diga? Prefiero a un pueblo que lucha con las herramientas que tiene, a un partido comunista que de tan tan tan puro rechaza y boicotea la lucha de su propio pueblo...

El purismo idealista es el opio de los pueblos.


"Es en la práctica donde el hombre tiene que demostrar la verdad, es decir, la realidad y el poderío, la terrenalidad de su pensamiento." (Tesis II)

"La vida social es, en esencia, práctica. Todos los misterios que descarrían la teoría hacia el misticismo, encuentran su solución racional en la práctica humana y en la comprensión de esa práctica." (Tesis VIII)



Y perdón si ven mi crítica muy destructiva. Pero es imposible construir con quien destruye.

viernes, 17 de octubre de 2014

Aliados sí, pero no así: la toma fundamental del espacio público




Ya por la época de los griegos (siendo muy generalistas: espacio y tiempo de nacimiento de la “democracia”), los hombres definieron quiénes podían acceder al espacio político de las decisiones: los hombres, adultos, ciudadanos, libres. Quedaban así por fuera las mujeres, los niños y niñas, los extranjeros y los esclavos. Esta simple idea inicial ilustra a la perfección lo que vamos a exponer a continuación.




Cuando desde los feminismos hablamos de la división del espacio público y el privado, hacemos referencia al conocido como “pacto” burgués de la división del trabajo (que de “pacto” tiene poco), que define a la mujer del hogar y al hombre trabajador de la fábrica como organización básica de la familia, el capitalismo y el Estado (todo bien ordenadito y todxs obedientes, que con caos no hay productividad).

Pero además, cuando las feministas reclamamos el espacio público (ese negado a mujeres, niñxs, esclavxs y extranjerxs desde los griegos) también reclamamos otras muchas cosas. Cuando hablamos de tomar el espacio público, hablamos de tomar TODOS los escenarios: el escenario musical, el político, la calle, el discursivo, el del trabajo, el revolucionario, etc. Tomar esa voz que se nos ha quitado desde tiempos remotos. Pero aún más: las recientes luchas de carácter “corporal”, es decir, desde la diversidad corporal, han dado un salto muy grande y reconocido que personas como –por ejemplo- las de diversidad funcional, las trans, o las gordas, estamos encima invisibilizadas en cuanto a la “imagen”: es decir, NO EXISTIMOS EN ABSOLUTO. Carecemos completamente de representatividad, no nos encuentras en ningún lado (películas, música, publicidad, etc); por ello, se ha sumado a esta “toma del espacio público” (en el concepto amplio antes explicado) la toma de la IMAGEN por parte de los cuerpos disidentes. Colectivos trans, antigordofóbicos y anticapacitistas, hemos decidido dar un paso adelante y, con las redes sociales como herramienta, iniciar diversas y amplias campañas por la visibilización de nuestros cuerpos no-normativos.

Como administradorxs de Stop Gordofobia, queremos decir que –en nuestro caso, en nuestra experiencia- las campañas por la visibilización de otros cuerpos y otras bellezas han tenido dos efectos a resaltar y consecuencias respectivamente:

1. Las personas que participan mayoritariamente son mujeres

2. Las personas que participan no son todas “gordas”.
 

Creemos que en cuanto al primer caso está claro que desde los ámbitos feministas y antigordofóbicos se está contribuyendo al empoderamiento de las mujeres y las ganas de “salir del armario” se reflejan en la cantidad de fotos que se nos envían (incluidas frases subversivas en ellas ¡yeah! <3). En el segundo caso es más complicado, pues muchas de las chicas que nos han enviado fotos son consideradas “delgadas” por muchas otras participantes de la página, y los debates han sido muy duros: muchas de ellas estaban pasando por un proceso de empoderamiento de su cuerpo desde la superación de sus Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA), ¿con qué derecho decirles qué son o qué no son? Con todo, al final concluimos que, por un lado, es necesaria nuestra visibilización y toma del espacio público como mujeres y como mujeres que se consideran no-normativas o, más bien, desobedientes de la norma estética; y por otro lado, que no podemos definir (o por ahora no lo hemos logrado) qué es ser gorda, pues parece que ser gorda (ahora mismo) es ese amplio espectro que queda fuera de la mitificada 90-60-90.

Un caso distinto al nuestro es el de la reciente campaña promovida por las compis de Arketipa. En su campaña –la cual nos encanta- han participado más hombres que en las nuestras, pero, sin embargo, no todos son hombres gordos, de hecho son muy pocos los hombres gordos que han participado lo cual debería provocarnos cuanto menos una reflexión al respecto. 


¿Con esta puntualización que queremos decir?

 
Volvamos a quién define el espacio público y para quién está disponible. Y recordemos cuál es el motivo de las campañas de cuerpos disidentes: mostrar lo no-normativo, lo diverso, lo invisibilizado. En este grupo (bastante amplio) no entran los hombres delgados o fibrados pues no sufren las estigmatizaciones del cuerpo invisibilizado por el patriarcado (el de las mujeres en un sentido amplio) o el estigmatizado por salirse de la norma (trans, gordxs, reglosas, peludas, personas de diversidad funcional,   etc.). Todo lo contrario: los hombres con cuerpos muy cercanos a la norma estética imperante gozan de muchísimos privilegios al estar en la cúspide de esa pirámide que los cánones de belleza nos imponen y que nos divide en guapas y feas.

No se nos entienda mal: ni queremos criticar la campaña de las compañeras (pues es imposible controlar quiénes envían las fotos, y suponemos que al igual que nosotrxs en Stop Gordofobia, nunca censurarían a nadie) ni pretendemos definir lo no-normativo; al contrario: queremos señalar lo normativo. Y lo normativo en esta sociedad heteropatriarcal es ser hombre, blanco, cisgénero, heterosexual, delgado, fibrado… con su correspondiente privilegio de visibilización y “propiedad” del espacio público. Por eso compas que enviaron sus fotos a la campaña de Arketipa (y desde la conciencia de que ustedes seguro tendrán otras opresiones, no lo negamos) les agradeceríamos que reflexionaran sobre el protagonismo que adquiere la visibilización de sus cuerpos frente a los otros y del privilegio que ello supone. No porque no puedan disfrutar de sus cuerpos, no porque no puedan apoyar la campaña, o defenderla (cosa que estamos completamente seguras que sí), sino porque mientras ustedes, privilegiados, sigan tomando el espacio público y de visibilización (y aún más en los espacios de disidencia y reivindicación que estamos construyendo) no podremos entrar nosotrxs, empoderadxs y triunfales, o al menos, no del todo. No pronunciamos este discurso desde el odio, la flacofobia o el victimismo (pese a que muchxs intenten deslegitimarlo desde esas lógicas), pues sabemos no sólo que ese no es el camino que nos llevaría a la victoria en nuestra batalla frente a la gordofobia, sino porque sabemos perfectamente que una gran parte de ese cambio también radica en nosotrxs mismxs (y estamos en ello, con mayor o menor éxito, con mayor o menor dolor durante el proceso, con sus idas y venidas, con sus incoherencias, pero estamos en el camino). Pero debemos decirlo: al igual que hay muchos hombres feministas que se empiezan a trabajar esos privilegios de género en espacios de trabajo en pro de potenciar ambientes mucho más sanos e igualitarios respecto a su compañerxs intentando no asumir siempre el turno de palabra, no alargando sus intervenciones, dejando a un lado la agresividad, no elevando el tono de voz... pedimos lo mismo respecto a sus cuerpos. No por paternalismo hacia nosotrxs, no por caridad, no por ir de “salva ballenas”, sino por puro feminismo. Aliadxs sí, pero no así.


Carlos Savoie y Magdalena Piñeyro
[Administradorxs de Stop Gordofobia].
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* Debido a posibles polémicas con el texto, escribimos este agregado: 1) nuestro artículo no es una crítica al colectivo Arketipa ni a su campaña; 2) nuestra crítica es a las personas normativas que comparten fotos en campañas por la aceptación de la no-normatividad; 3) si bien esta es la primera vez que escribimos sobre esta cuestión es algo que llevamos pensado mucho tiempo, sólo que hasta ahora no nos habíamos atrevido a expresarlo, nos faltaba el impulso; 4) ante todo planteamos una crítica constructiva a compañerxs, y esperamos que se entienda en este contexto. (18/10/2014)

lunes, 6 de octubre de 2014

Apuntes sobre Epistemologías* Feministas.


Los hechos están cargados de teoría, la teoría de valores,
los valores de historia.
D. Haraway


Los estudios con perspectiva de género sobre la ciencia suponen una revisión crítica del conocimiento científico desde el análisis de los valores sexistas y androcéntricos de la cultura occidental en la que el conocimiento se produce. Por esto, podemos decir que suponen un cuestionamiento profundo del modelo científico existente.

Dos aspectos son importantes dentro de estos estudios: a) suponen un análisis socio-histórico y contextualización de los sesgos androcéntricos y sexistas dentro de la ciencia, que nos permiten visibilizar en qué medida está distorsionado (por el androcentrismo) lo que la ciencia afirma como conocimiento riguroso y objetivo; y b) traen consigo un debate epistemológico que plantea posibilidades y alternativas al modelo actual.

El estudio de los sesgos de género en la ciencia ha sido llevado a cabo desde posiciones epistemológicas que podemos clasificar en tres grupos: el empirismo clásico, el empirismo feminista y las epistemologías radicales.


1) Empirismo clásico

Las empiristas clásicas admiten la existencia de factores externos que marcan sesgos, pero entienden que el recurso al método científico hace factible la detección y corrección de los sesgos de género. Para ellas, una correcta aplicación del método científico garantiza objetividad, neutralidad y racionalidad, por lo que una ciencia sexista es en el fondo una mala ciencia, una mala aplicación del método científico.

La solución sería, por ello, no hacer mala ciencia (de contenido ideológico), sino buena ciencia: hacer un uso correcto del método científico.


2) Empirismo Feminista

A diferencia del empirismo clásico, el empirismo feminista niega que la objetividad del conocimiento quede asegurada por el método científico: el método científico no es infalible a los valores culturales.

H. Longino (una de las representantes de esta línea) mantiene que el método científico no evita la incidencia de externalidades, aunque esto tampoco es motivo para descartarlo por completo como método para adquirir conocimiento (ni a éste ni a la ciencia en general). Sin embargo, sí debemos asumir que no existe una ciencia absolutamente objetiva y neutra, sino que lo que se presentan son grados de objetividad y racionalidad científica, pues la referencia a lo empírico se encuentra mediatizado por las asunciones o valores (background) de la comunidad científica en cuestión, sobre todo en lo que respecta a interpretación de los hechos.

En resumen, la ciencia es considerada por Longino como un producto de influencias externas y valores internos. Se da una filtración externa en la práctica científica que es contrarrestada por los valores internos de la comunidad científica (por ejemplo una herramienta de este tipo serían las normas de lo que constituye una práctica científica aceptable, útiles para paliar la influencia externa androcentrista).

Por su parte, Ruth Bleir, coincide bastante con la postura de Longino, pero da más énfasis a la influencia externa. Considera la ciencia como un producto social permeado por los valores que influyen en su práctica y la subjetividad que afecta a sus perspectivas y al método científico. Lo que nos queda es hacer el ejercicio de honestidad de explicitar las asunciones y asumir la apertura de las interpretaciones de cada estudio y sus significados, que cada nueva verdad es parcial, incompleta y dependiente culturalmente. Eso sí: los valores feministas harán posible una ciencia revolucionaria que elimine las jerarquías y fronteras existentes en la ciencia actual, y romperá con las prácticas que explotan y destruyen la naturaleza.

Los planteamientos de las empiristas feministas nos vienen a decir, en resumidas cuentas, que el conocimiento científico necesita múltiples perspectivas y recursos teóricos y analíticos, que hay cosas más allá de la lógica de la justificación y la reconstrucción teórica.



3) Epistemologías Radicales

Las epistemologías radicales parten de la consideración de la ciencia existente como producto social e ideológico, transmisora de la historia y los valores de la cultura patriarcal. Se entiende que es en sí misma el resultado de valores androcéntricos y misóginos, y que los científicos que participan en ella son meros transmisores de lo externo/ideológico, porque siguen siendo hombres pertenecientes a un género, raza, y clase social concretas.

Para entender a la ciencia como un todo ideológico sexista y androcéntrico algunas autoras (como E. Fee, C. Marchan o E.F. Keller) realizaron análisis sobre las metáforas fundadoras de la ciencia actual. Así como la metáfora de la naturaleza como máquina supuso la base de la revolución científica del siglo XVII, hay toda una serie de metáforas relacionadas con las rígidas dicotomías sobre las que se asienta la ciencia actual, tales como objetividad-subjetividad, sujeto-objeto, razón-emoción, mente-cuerpo, que derivan en una valoración positiva de una parte y negativa de la otra, donde la primera se corresponde con lo masculino y la última con lo femenino. Keller toma a F. Bacon como ejemplo, quien explica el método de una manera peculiar, de la mano de imaginería sexual: “no hay que tener escrúpulos en entrar y penetrar en aquellos agujeros y rincones cuando la inquisición de la verdad es el objeto total como su majestad muestra”. Esta métafora llena de agresividad y control, así como tantas otras, intengran la ontología, metodología, epistemología e ideología de la ciencia. Así, todo lo que derive de ella será sexista, pues las vigas sobre las que está edificada lo son.


Sobre estos análisis se asienta la idea radical de rechazar a la ciencia por completo y sustituirla por otra distinta, no sexista, no racista, ni clasista. Y es que una ciencia no androcéntrica sólo será posible si partimos desde supuestos epistemológicos, metodológicos e incluso ético-políticos muy distintos de los que definen la ciencia actual.

Este proyecto de nueva ciencia, por su parte, vendrá de la mano de la parte minusvalorada de todas las dicotomías: el signo de lo femenino.



>> La superioridad epistémica de las mujeres

Para confirmar a las mujeres como el sujeto de la nueva ciencia, las autoras intentan mostrar la existencia de capacidades epistémicas femeninas más adecuadas que las masculinas para la práctica científica, la cual (de la mano de aquéllas) sería más respetuosa y menos agresiva con la naturaleza y la humanidad.

Desde unas posturas biologicistas y bastante esencialistas, algunas autoras afirmaron la existencia de una naturaleza femenina superior a la masculina. Por ejemplo Gina Covina puso de parte las mujeres el argumento biologicista de la lateralización cerebral que siempre se había utilizado en su contra: considerando que un mayor desarrollo del hemisferio izquierdo del cerebro (lo abstracto, matemático y lógico) sucede en los hombres, y uno mayor en el derecho (lenguaje y sentimientos) en las mujeres, se da una relación diferente entre unos y otros con los objetos, con los humanos y con la naturaleza. Mientras que los hombres marcan la distancia sujeto-objeto, las mujeres desarrollan una relación más empática con el entorno, y esto las hace portadoras de una superioridad epistémica que les permitirá realizar una ciencia distinta.

Con argumentos relacionados con el psicoanálisis se encuentran teóricas como N.Chodorow, D.Dinnerstein, J.Flax o E.F.Keller. Éstas basaron sus posturas en los estudios de Klein, quien mantuvo que el yo se constituye como unidad a través del proceso de diferenciación del objeto primario representado por la madre. Este proceso de diferenciación es distinto en el niño y la niña, pues el yo del niño se constituye desde la lejanía y la oposición a la madre, marcando una distancia rígida entre el yo y el otro, mientras que la niña, por el contrario, lo hace desde la identificación y la cercanía, sin control ni separación, donde el yo y el otro es lo mismo. Según Keller, el método y la racionalidad científica poseen las características del yo masculino, así como sus relaciones con los otros y con la naturaleza. Así podemos entender que, debido a que la ciencia es, al igual que otras prácticas de nuestra vida, una actividad con carga moral, la ciencia que elaborasen las mujeres tendría las cualidades del yo de las mujeres: más emocionales, menos dicotomizadores, más nutrientes y menos interesadas en el poder y el control.


Por su parte, las postmaterialistas (pensadoras del materialismo histórico) basarán en las condiciones materiales de vida la explicación de las diferencias epistémicas entre hombres y mujeres. Para ellas hay una diferencia elemental entre el trabajo realizado por las mujeres (de cuidados y reproductivo) y el realizado por los hombres (productivo) que pone a las mujeres en la postura del esclavo consciente de su esclavitud y da una visión privilegiada de la realidad (la misma diferencia que ocurría según Marx entre la burguesía y el proletariado). La realidad material estructura una relación, una experiencia y una comprensión de la realidad totalmente distinta de la masculina que le da a las mujeres las cualidades necesarias para una práctica científica distinta y más respetuosa con los seres humanos y con la naturaleza. Según Hilary Rose, las actividades realizadas por las mujeres conllevan la unidad de mano, cerebro y corazón, la unión de la actividad manual, mental y emocional que rompe con las dicotomías típicas de la ciencia androcéntrica.


Cabe destacar, finalmente, que además de fundamentar el punto de vista privilegiado de las mujeres, las teóricas tuvieron que argumentar la viabilidad del proyecto de la ciencia feminista** como alternativa a la androcéntrica, es decir, no sólo fundamentar el privilegio epistémico de las mujeres, sino además el hecho de que la ciencia que derive de éste sea superior a la ciencia existente. Para argumentar, pues, la superioridad del proyecto feminista y no caer en el relativismo que les asolaba (dada su crítica a la ciencia androcéntrica a través de su catalogación como ficciones históricas, catalogación de la cual una ciencia feminista no quedaría eximida), recurrieron a razones externalistas: la superioridad reside en los valores ético-políticos que la sostienen y fundamentan. Estos valores son el no sexismo, no racismo y no clasismo, es decir, sensibilidad y responsabilidad para con la sociedad y el mundo. Afirmaba Ruth Bleir que la superioridad de una ciencia que echa abajo las jerarquías dominantes en la ciencia sexista, racista y clasista es incuestionable.




* La epistemología es la rama de la filosofía que estudia el conocimiento. Busca respuestas a preguntas tales como ¿qué es el conocimiento? ¿cómo conocemos? ¿en qué circunstancias? ¿qué podemos considerar verdadero u objetivo? etc. En el caso de las epistemologías feministas, añadiríamos la pregunta ¿hasta qué punto lo que consideramos “conocimiento” está influenciado por la cultura androcentrista en la que se desarrolla?

** Recomendación para profundizar en el debate de si existe o no un método feminista de investigación científica: "¿Existe un método feminista?" de Sandra Harding - http://www.cholonautas.edu.pe/modulo/upload/existe_un_metodo_feminista.pdf